NUEVE VIENTO
miércoles, 18 de enero de 2012
"LO QUE SE DICE A VECES EN EL JARDÍN BOTÁNICO"
martes, 3 de enero de 2012
EL SIGUIENTE GRADO ESCOLAR.


De niño, ir a la escuela nunca fue mi fuerte, en verdad un charco era un océano, la perestróika no era una reestructuración económica, sino una línea de zapatos (hoy es nostalgia calzadera), el muro de Berlín no eran 45 kilómetros de odio e intereses, ni llanto ni muertos, ni Chris Gueffroy baleado por soldados, sino un rumor, una noticia y un niño en una película a blanco y negro; el Tío Conejo era un cuento, un asesino en rosa que nos mostró que también existía la mala voluntad. Los ochentas no eran la década perdida, ni devaluación o defensas del peso como perro, las noticias eran aburridas, la voz de Jacobo infalible somnífero, los domingos Raúl Velasco presentaba por igual a Flans que a los Temerarios, a Locomía y a Joan Sebastian, la tele nos educaba sentimentalmente; el estómago se retorcía por la amarga sensación de ir a la escuela el lunes temprano, ese sabor a derrota no dejaba dormir y ni con el canto de las ranas. 
Cuba no era Fidel o socialismo, ni el recuerdo y las luchas de Ernesto, tampoco era revolución o la Habana vieja, Cuba no era nueva ni vieja trova, Cuba era un pedazo de tierra rodeado de mar, si acaso evocaba la i de isla y uno imaginaba las palmeras; más tarde el país caribeño nos recordaría que como Beto, Pepe y Lupe unos tienen mucho, otros poco, otros uno y otros nada, además El señor, el niño y el burro nos enseñaron lo que más tarde oiríamos de Pablo Milanés: "Y del presente que te importa la gente si es que siempre van a hablar".
El piojo si era el piojo en el mejor de los casos, en el peor de los mismos el apodo de algún compañero de higiene dudosa o baja estatura. ¡Ah! pero la rata no, la rata era planchadora; el ombligo era el que traía el rey en la panza, la muñeca era la vestida de azul y las certezas se limitaban a saber que dos y dos son cuatro, cuatro y dos son seis y el futuro era solamente el siguiente grado escolar.domingo, 18 de septiembre de 2011
LA MÚSICA QUE NO ELEGIMOS.
No sólo las fiestas familiares-populares son encuentro de ésta música: Te subes a la combi, te sientas donde apenas cabes, y entonces escuchas "Sabes que te quiero Yolanda..." y vuelves a recordar "Que por ti me muero Yolanda" Y ahora eres tú con el suéter tejido color azul, en la bolsa del pantalón cargas algunas monedas con el rostro de Venustiano Carranza, la fiesta continúa, nadie nota tu ausencia, sales a la tienda de a lado, en el mostrador oxidado ves un par de galletas, volteas y se te antojan unas papas, finalmente te decides por jugar Street Fighter y metes la primer moneda, la música de la fiesta es tan alta que retumba en tus oídos "Y me desespero Yolanda" claro está eliges a Ryu , no podía ser de otra manera, "Eres muy bonita, pero mentirosa" acabas con Guile y apenas matas a Zangief "Dices te quiero, te quiero mi amor" y llega a retarte el vago de la cuadra y todo se decide mientras escuchas que aquella mujer no tiene corazón.
Esa música que uno no elige, sosa y repetitiva, nostálgica, unas buenas, otras malas y otras peores, pero que está ahí, "esperando como el día de mañana".
viernes, 1 de julio de 2011
EL CUENTO Y LA MUERTE l.
"La literatura es forzosamente síntesis" leí hace poco y es verdad, la literatura no puede registrar cada paso, cada movimiento, idea, pensamiento, presentimiento, cada sensación; no cabe duda, que la literatura siempre será resumen. No me malentiendan, con esto no quiero decir que la literatura es escasa ni escueta sino que hablo de su imposibilidad de abarcarlo todo como le sucede al pensamiento. Esta condición de la literatura es más evidente aún en los relatos cortos, el cuento breve, mini o micro relato o como quieran llamarle. Todo esto lo traigo a cuento (jeje) porque en días pasados me invitaron a participar en un evento para narrar cuentos cortos, breves ¡qué digo breves! ¡brevísimos! y pues como soy muy aplicado y cumplidor me puse a hacer la tarea y averiguar sobre el relato breve, sus autores y su teoría. Fue entonces que encontré un texto de Óscar de la Borbolla, en el que dice que "La vida puede tener mucha paja, en cambio la literatura es por fuerza sintética" por lo tanto el minicuento es la supresión máxima de esa paja, el minicuento es la expresión máxima de la supresión de los detalles, igual que la muerte (aquí viene lo interesante) lo es de la vida. La muerte suprime, como nada puede hacerlo, la muerte es la nada total, el minicuento más profundo y estremecedor, Jaime Sabines diría que "...sólo los muertos son la muerte, y eso, de veras, ya no importa".Continuará...
martes, 21 de junio de 2011
DE A DEVIS.
Se escuchó el golpe, frío, seco y sin eco, mortal. Sebastián sólo alcanzó a sentir que algo en él se desprendía, sentía dolor, pero también la resignación del que se sabe derrotado y lo acepta. Mientras tanto, Manuel, el vencedor, continúo con lo suyo, levantó la mirada y el puño manchado de tierra, sin perder tiempo fijó su mirada al filo del siguiente contrincante -uno más- pensó mientras se escuchaba otro golpe, esta vez era Jorge, quien alcanzó a vociferar maldiciones antes del contacto. Todos estaban admirados, quienes miraban alrededor sin participar en la contienda exclamaban la habilidad de Manuel, excepto dos o tres orgullosos que sólo ponían el rostro serio y alargado de quien no le da mucha importancia a lo que está viendo, sin embargo, bien sabían que ellos tampoco podrían vencerlo fácilmente.Finalmente se escucha un timbrazo. Todo terminó.
Cada quien recoge sus canicas, hay que regresar al salón.
miércoles, 11 de mayo de 2011
YA LO DIJO LYOTARD...
1. Entre más alejadas están las escuelas de las ciudades más bajo es su rendimiento.
2. El señor Mitra habla de dos tipos de lejanía: la geográfica y la económica-social, es decir, puede haber colonias dentro de las ciudades que por estar en condiciones paupérrimas no acceden a la más mínima oportunidad educativa, quedando así "lejos" de escuelas y profesores; y está también la lejanía geográfica, donde casi ningún profesor quiere estar.
3. En estos lugares lejanos no hay profesores suficientemente buenos y si los tienen no pueden retenerlos. También falta infraestructura y si la tienen es deficiente.
4. En una muestra tomada en la India se les preguntó a los profesores ¿Les gustaría mudarse a una zona urbana? 69% contestó que sí.
Ahora bien, hay algunas preguntas: ¿Qué sucede con la educación en éstas condiciones? ¿Qué tan parecido es ese caso con nuestro México? ¿Qué se le puede objetar a Mitra? ¿Por qué la gente no sonríe?
Me remonto a la experiencia que viví en la sierra oaxaqueña, fui docente de preescolar durante algún tiempo y todos mis compañeros sin excepción alguna querían salir de sus centro de trabajo y trasladarse a un lugar donde hubiera mayores y mejores servicios, y no los culpo, pero Sugata Mitra tiene razón en ese aspecto ¿Cómo impacta la educación un maestro que todo el tiempo entra al salón y piensa: Quisiera estar en otra escuela?
Los profesores están organizados en un sindicado, por participación y asistencia en juntas, marchas y plantones, el sindicato otorga puntos que se podrán canjear al inicio del ciclo escolar por movimientos a lugares más o menos urbanizados, quien haya logrado mayor puntaje será el privilegiado en elegir primero a dónde quiere irse a trabajar, los profesores de recién ingreso serán mandados al último rincón de la zona escolar, sobra decirlo, donde nadie quiere estar.
Tuve compañeros que de mala gana asistían a dar clases, sin la más mínima vocación, gente que heredaba una plaza de sus padres que fueron profesores, gente que quería ser otra cosa, que tenía otros sueños, pero a la mera hora "aunque sea de maestros", gente que prácticamente huía a media semana de la comunidad a la que habían sido asignados y regresaban el lunes para volver a irse el jueves. Una compañera me preguntó que cómo se escribía sombrilla si con ll o con y, y no soy de los que cree que los maestros deban saberlo todo, pero tampoco deben exagerar. En otras palabras con hay proceso educativo, no hay un encuentro real humano-humano con los estudiantes, con los padres ni con la comunidad.
En estos lugares lejanos, los profesores no duran un ciclo escolar completo, la migración es constante y siempre tienen a los más novatos, a los más desesperados. Si tenemos estas condiciones, Sugata Mitra propone algo que resulta espeluznante por abrumador: El reemplazo de profesores por computadoras, el juego es otro como ya lo diría Lyotard: "siempre habría algo que enseñar a los estudiantes: no los contenidos, sino el uso de terminales...El profesor...no es más competente que las redes de memorias para transmitir el saber establecido"
Todo esto tiene una inmensidad de implicaciones en distintos campos que llevan desde lo informático hasta lo ético, mientras tanto, corre la migración de profesores sin discurso.
martes, 25 de enero de 2011
SANTA RITA.
Santa Rita, así se llamaba; no, no una compañera, sino uno de varios bailes folklóricos (bueno, ahora estoy enterado que Santa Rita era un baile folklórico, porque antes aunque lo hubiera sabido no me habría importado mucho) que preparó la maestra Lourdes para que "el grupo de danza" lo ensayara, el cuál iba acompañado de un vistoso traje de Piporro. La maestra Lourdes llevaba la clase de Educación Artística, "tu mamá" decían siempre los de los otros grupos cuando se referían a la maestra o Lulú como muchos otros la llamaban.
Santa Rita decía yo, era un baile norteño, comenzaba con una voz aguardientosa y potente que nombraba el título de la canción y que a la vez funcionaba como un en sus marcas...listos...fuera porque enseguida venía la música y tenías que dar tremendos taconazos tomado de tu pareja y balancearte arriba y abajo al ritmo de la música, ¡ah porque eso sí! yo no sé en su secundaria pero en la mía, un solo grupo que debe ser de tercer grado, participa en todos los eventos cívicos y sociales con bailables y que además es bautizado como "El grupo de danza". Bueno, también llevábamos todas las demás materias, como Español, donde el profe era más bien conocido como el Nopal (ustedes saben, por baboso) o la clase de Educación Física con el engreído profesor Orlando que sólo dios sabe porque no le gustaba que jugáramos al fútbol, aunque al menor descuido lo hacíamos, cuando por suerte alguien llevaba a la escuela una pelota y para que pasara desapercibida la desinflaban, en todo caso un bote vacío de frutsi de uva era suficiente para patear, sin embargo, no fue suficiente para ganar la final del mini torneo que se realizó en la escuela, 3-2 el marcador final.
Otra clase que recuerdo era la de Historia con el profe Matamoros (muy ad hoc su apellido pues su clase era Historia de México). Hablando de maestros, alguna vez el profe de Orientación entró al salón y vió basura en el suelo, lo cual provocó se le introdujeran en el cuerpo todos los demonios de Greenpeace y nos dijera encabronadamente encabronado (así es, estaba furioso) que si así nos gustaba el salón que mucho gusto y acto seguido tomó el bote de basura y descargó su contenido por todo el suelo, mientras vociferaba quién sabe qué cosas y su rostro blanco se teñía color jitomate echado a perder. O aquella vez que el mismo profesor nos dejó el trabajo en equipo de cambiarle la letra a alguna canción para después pasar frente a todo el grupo y cantarla, y solo quien no esté muy enterado de esos rollos de la adolescencia no sabe que exponerte frente a todo el grupo puede dar terribles resultados. Pues bien, era el turno de mi equipo y no detallo nada sobre eso porque mi mente lo ha bloqueado por alguna razón, pero el equipo que más recuerdo fue el de unas compañeras que al parecer se tomaron el trabajo muy en serio y estaban frente todos, cuando comenzaron a cantar, todos nos reímos, era inevitable; pero la risa no era porque cantaran mal, todo lo contrario, lo hicieron mejor que cualquiera.
En fin, quisiera poder recordar más, mientras tanto ¡Santa Rita!
viernes, 14 de enero de 2011
¿QUÉ ES LEER?
La semana pasada una señora me preguntó de manera inquisitiva y sarcástica si se puede fomentar la lectura en niños pequeños que aún no saben leer (lo que quiso decir con "leer" es descifrar un lenguaje escrito de manera sonora y consecuente de tal forma en que se pronuncien palabras, lo cual requiere de un esfuerzo de abstracción e interpretación) nunca esperé esa pregunta pues para mi es evidente y prácticamente obvio que se fomente la lectura en niños que aún no saben "leer"; y aunque un poco desubicado pero con la gran destreza que me caracteriza logré contestar: pues si señora, fíjese que si, las ilustraciones pueden contar historias por sí mismas sin necesidad de texto, hay multiplicidad de lenguajes fuera del escrito. No recuerdo qué más le dije, pero creo que me desmayé.
Entonces ¿Qué es leer? Según wikipedia leer es el proceso de percibir y comprender escritura. Lo que nos deja en las mismas, pues leer sobrepasa el universo del lenguaje escrito. Todo el tiempo leemos-interpretamos lo que se nos cruza en el camino, una mirada, un gesto, una imagen, una palabra, una obra de arte, etc. además de leer, claro, libros, periódicos, revistas, blogs, facebooks, anuncios espectaculares, butacas rayadas, paredes grafiteadas, mensajes de texto, recados en la pared del baño y otros tantos etcéteras.
José (Choché pa los cuates) es un niño de cuatro años, que me dijo que el sí sabía leer, tomo un libro llamado Codrilo de Roberto Aliaga (muy bueno por cierto) y página tras página, con toda la paciencia del mundo contó lo que para él decían aquellas líneas indescifrables (para él), lo pronunció en un lenguaje indescifrable (para mi), pero con sentido y pertenencia en su realidad, la realidad del "como si" que es la realidad del juego, los niños juegan en serio, ponen su vida en ello, jugar a "como si leo" "como si fuera grande" "como si fuera maestro" "como si esto o aquello" Choché descifró las imágenes y las letras, no como la señora preguntona o yo lo haríamos, pero ni falta que hace. Esto aunado a que es claro que si los niños se acercan a los libros de manera cotidiana y sin tanta reverencia, en un futuro podrán acercarse al lenguaje escrito sin solemnidad y con gusto.jueves, 6 de enero de 2011
DÍA DE REYES.
Debo comenzar diciendo que nuca tuve un día de reyes excepcional o extraordianrio y por eso tal vez se crea que por mí, habla cierto dejo de rencor o desilusión pero no es así. La cuestión, pues, es: ¿Por qué mentir a los niños diciendo que los reyes magos existen? El mantener una ilusión me parece una tontería, decir que es parte del mundo infantil es estúpido porque atentamos y nos burlamos de su inteligencia, además de aceptar que les mentimos sin ton ni son y sin la menor excusa con quién sabe qué fin; pero decir que les mentimos para forjar el carácter me parece una excusa absurda.En mi caso descubrí que los reyes magos son una falsedad el día que encontré juguetes en el ropero de mi casa, mi mente se vio envuelta en un vértigo de fuertes proporciones tratando de averiguar qué hacían aquellos juguetes postrados en el interior del mueble para resguardar las vestimentas. En ese esfuerzo sesudo e intelectual me encontraba buscando posibles tesis entre las cuales se encontraba la de que los reyes magos habían decidido pasar un par de días antes a mi casa por lo maravillosamente bien que me había portado, hipótesis que se esfumó cuando recordé que ni ese mismo día me había portado como diosito manda. La siguiente explicación fue pensar que mis padres guardaban aquellos juguetes para un cumpleaños, bautizo o primera comunión al cual habían sido invitados, hipótesis posible pues no habría sido la primera vez que guardaban o escondían juguetes que no eran para sus hijos sino para algún regalo, idea que también se derrumbó al ver que eran precisamente los juguetes que mis hermanos y yo habíamos pedido, no había otra explicación, además de que ninguno de mis padres vendía juguetes y tampoco jugaban ya con ellos.
Este final dio pie a que los participantes del taller escribieran su experiencia en la forma en que se enteraron que los dichosos reyes no existen y muestro algunos resultados."Un día mi hermano me dijo que me quedara con el a ver los Simpson y me quedé dormida y cuando fui a mi cuarto vi a mi papá acomodando los regalos y no se dio cuenta y en la mañana siguiente me hice la sorprendida"
Liz 13 años.
Los niños de sexto se metían a nuestro salón, yo iba en segundo y nos decían que los papás eran los reyes, yo no quería creer y un día le pregunté a mi mamá y que me dijera la verdad y me dijo que lo que había escuchado era cierto y luego me vino a la mente el ratón (de los dientes) y pregunté por él y era igual y se marchitaron mis sueños ese día, me sentí muy triste, decepcionada..."
Pao 13 años.
Cuando descubrí que los reyes magos no existían tenía once años, todos decían en el salón que los reyes no existían, pero no me convencí mucho, en la noche mis papás me despertaron para acomodar los regalos y ahí descubrí que los reyes magos no existen".
Diana 14 años.
Yo todavía creo en ellos y mi hermano también, todos los años les dejamos botana y al otro día ya no hay. Este año me dormí con mis papás y ninguno se levantó, al otro día sí había juguetes"
Vania 11 años.
Que cada uno saque sus conclusiones.

viernes, 10 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
INVITACIÓN
jueves, 2 de diciembre de 2010
DON GABINO.
Dos horas después llegué al que era mi lugar de residencia, con el peso de haber terminado el ciclo escolar y todo su papeleo, su ajetreo. Vi mi cama y sin pensarlo dos veces me arrojé a ella para dormir dos o tres años. Once de la mañana: alguien toca a mi puerta fuertemente, me levanto, siento los ojos hinchados y un hilo de saliva caliente corre por la almohada, salgo y me avisan que alguien me busca en la calle, al llegar a la puerta un par de señores desconocidos para mi me saludan y dicen que en la presidencia municipal les dijeron (así se hacen los chismes) dónde encontrarme para que le hiciera una entrevista al entonces senador Gabino Cué en la radio comunitaria en donde yo participaba; al escuchar esto terminé de despertar y contesté que con mucho gusto, pregunté qué día y y a qué hora, me contestaron que ya venía en camino y que en quince o veinte minutos estaba por llegar. Corrí y me dí un buen baño veloz, el cansancio saltó de mi cuerpo y me dirigí a la pequeña cabina de radio (de aproximadamente dos por tres metros), alisté el equipo, no tenía ni la más mínima idea de lo que debía preguntar o sobre qué tema platicaríamos. En fin, cuando pasaron los veinte minutos vi una figura blanca y alta atravesar la puerta de la pequeña cabina de radio, con una voz firme y grave saludó amablemente y preguntó mi nombre. Detrás de él entró otra persona, era un gordito chistosón que al parecer era diputado local o algo así, y detrás de ellos dos entraron tres o cuatro personas, una fotógrafa, al parecer un periodista y otra persona filmando todo (esto no ayudó a calmar mi inquietud y mis nervios), el periodista me tendió el brazo con un periódico propagandístico con los avances de la gestión de Gabino Cué, todos nos acomodamos en nuestros lugares y comencé la entrevista.
La charla giró en lo inusual que es ver a un senador de la república por aquellos lugares cuando no es tiempo de campaña, don Gabino reconoció la extraña visita y juró y perjuró que lo hacía para dar seguimiento a sus promesas de campaña, para reunir el sentimiento de la gente para nuevas propuestas y para rendir cuentas de los avances logrados. Nos extendimos una hora , entre fotos, video y preguntas. Dijo que tenía que continuar su recorrido, se despidió con un apretón fuerte y seguro, lo mismo hicieron los demás.
La entrevista fue a mediados de 2008. Ayer en el periódico ví una foto de don Gabino tomando protesta como gobernador del estado de Oaxaca. Si estaba en campaña.

miércoles, 10 de noviembre de 2010
¿LEER PARA COMPLACER?

"He visto una casa preciosa de ladrillo rosa,
jamás llegarán a imaginarse cómo es esa casa. Es preciso decirles:
"He visto una casa que vale cien mil pesos".
Entonces exclaman entusiasmados:
"¡Oh, qué preciosa es!"
Antoine de Saint-Exupéry
Pues bien, temo decir que al parecer, la gran mayoría lee para complacer, si, pero no para complacer un goce o una pasión, sino para complacer estándares estúpidos de la mal llamada comprensión lectora, después de ser obligado a leer, los niños son fusilados con preguntas: ¿Cómo se llama el protagonista de la historia? ¿Quién era el antagonista? ¿Cuál es el nudo? ¿Cuál el desenlace?...¿Y la comprensión? No le preguntaron al niño qué sensaciones tenía al leer el relato, tampoco le preguntaron si le aburrió leer, leyó para complacer. Complacer al viejo maestro que se siente satisfecho cuando los niños memorizan la lectura, complacer al programa estatal de lectura, complacer al padre o a la madre que piensan que si su hijo lee ellos están cumpliendo cual debe su sagrado deber, leer para pasar el exámen, leer para complacer al sistema, leer para complacer a la moda (best sellers), leer en un lugar público para complacer nuestro esnobismo y presunción, leer para complacer al reloj (60 palabras por minuto, 120 palabras por minuto, etc.) leer para complacer a las estadísticas, leer para complacer a los encargados de cultura en sus informes, complacer a gobernadores y presidentes en sus datos. Leer para complacer, leer para que dejen de chingar.
Dice Saint-Exupéry en El principito que ningún adulto entendería si alguien le dijese "He visto una casa preciosa de ladrillo rosa, con geranios en las ventanas y palomas en el tejado", en cambio si se le dice "He visto una casa que vale cien mil pesos" el adulto entenderá y dirá "¡Oh, qué preciosa es!" Así pasa con los libros, quien ha sido obligado a leer no podrá decir "he leído un cuento que estalló en mi pecho e hizo volar mariposas de mis ojos" en cambio sí podrá decir "he leído 240 palabras por minuto", "leí un libro cada mes" o "me aprendí de memoria el cuento" entonces dormiremos complacidos y con un sonrisa levemente retorcida.
Por supuesto hay gustos y placeres que se adquieren y no son obra de generación espontánea, leer es uno de ellos y ni con calzador entra. Cuando leamos porque queremos hacerlo, así nomás, por querer, entonces seremos como aquellos niños que colorean por fuera de las líneas marcadas y pintan una manzana azul, un sol rojo y un cielo morado. Entonces seremos libres.
De paso decir que hoy es el día del libro en México, así que, pues felicidades a los libros en su día.
martes, 19 de octubre de 2010
MUÑECA DE TRAPO.

Ahí conocí a Rosita, la niña más alta de los dieciséis niños de tercer grado de preescolar; ruda, malhumorada, despeinada y con las mejillas partidas, con los ojos tan grandes y hermosos que no le cabían en la cara; con los pantalones rotos y cortos, pues ninguno le quedaba bien, siempre llevaba un suéter rojo que ya se descocía por las mangas y por la parte de abajo, además de tener ojales pero no botones. Una mañana fría como todas, Rosita se quitó su raido suéter en el patio durante el recreo, quedándose con una delgada playera de manga corta, yo me quedé observando detenidamente, ella enrollaba su suéter como si fuera un tamal, pensé que era imposible tener calor entre un aire tan frío, terminó de enrollar el suéter dándole vueltas al par de mangas que habían quedado colgadas, y entonces, comenzó a arrullar y a cantar suavemente. Tenía entre sus brazos una muñeca de trapo.
La imaginación estaba en pleno, al límite, fuera de toda limitación física. Otra niña la imitó, yo subí hasta el cuello el cierre de mi chamarra.
martes, 12 de octubre de 2010
¡CHIRRÍN, CHIRRÍN, MI PROFESOR!
Comenzó el viaje. Para llegar a la comunidad no había transporte directo, habría que esperar hasta que un alma caritativa en cuatro ruedas te diera un aventón, así que esperé y en veinte minutos estaba yo en la parte trasera de una vieja camioneta de redilas, (después me enteré que el chofer era otro profesor que se dirigía a un pueblo más adelante de donde yo bajaría). Bajé y caminé directamente a la escuela, que por cierto estaba cerrada, yo sabía que las llaves las tenía el señor autoridad, así que era tiempo de ir a verlo, caminé unos metros hasta la agencia municipal que si han visto la película La ley de Heródes y pa' los que no la hayan visto, la autoridad despacha en lugares más o menos así:
Llegué y nada del agente municipal, fui a preguntar a una casa cercana y me dijeron -¿Ve esa casa hasta allá en el cerro? ahí vive- y pues a caminar se ha dicho, para llegar a tal punto tenía que rodear una laguna que de cerquita se ve más o menos así:

Dispuesto a rodear la laguna y llegar con quien me tenía que presentar, ví el suelo y parecía firme, di un igualmente firme paso y mi pie se fue hundiendo en un movimiento brusco sin reversa posible, ya tenía el lodo hasta la espinilla (la espinilla de la pierna no de la cara) , y como el hombre es un animal al que le gusta tropezar con la misma piedra, di el otro paso para no defraudar a la especie y tenía lodo hasta ambas espinillas. Estaba sudando demasiado por la caminata y la corretiza que me pusieron un par de perros una casa antes de llegar a mi destino. Por fin llegué, toqué y pregunté, me dijeron que el agente municipal acababa de salir, señalándome un camino seco y seguro. Aquí mi recorrido, en la imagen se ve fácil já.

Regresé a la agencia y por fin conocí al señor autoridad, era un hombre de unos sesenta años, sin algunos dientes y muy amable (después me enteré que leía a Nitzsche y a Marx, y que cuando se volvió una persona religiosa quemó todos sus libros, pues según él, leer nos vuelve soberbios) me dijo que anunciara por el altavoz que ya había maestro en la comunidad y me dio las llaves de la escuela.
Abrí la puerta principal, al fondo de la escuela vi un cuarto de madera, a la mitad un salón y por todo el patio el pasto tan crecido que un niño de tres años podría ocultarse en él. Abrí la puerta del salón y pensé en que todo era muy extraño y pensé en la forma en que había llegado hasta ahí, no importaba, vi un machete, lo tomé y comencé a cortar el pasto. En cuestión de minutos llegaron los primeros padres con sus niños para inscribirse, tenía que juntar un mínimo de quince alumnos para que no cerraran la escuela, al final del día se habían inscrito nueve, así que con una lista obtenida de la clínica de la comunidad me lancé en la búsqueda de más niños.
El cuarto de madera tenía candado y yo no tenía llave, era el cuarto destinado para el profesor, pude entrar a él días después, sus paredes eran tablas dispuestas verticalmente y de unos cincuenta centímetros de ancho, los espacios entre tabla y tabla estaban cubiertos por páginas de libros de texto gratuitos de hace muchos años y descontinuados, de entre las cuales reconocí algunos textos que leí en la primaria como El garbanzo peligroso y recordé a la Tía Sidonia. El piso del cuarto era de tierra y su interior era muy frío, la maestra anterior había dejado un sillón de madera y una colchoneta, además de una estufa de dos parrillas, en medio estaba una mesita de las mismas que se usaban en el salón de clase, era noviembre, casi oscureciendo calenté agua para preparar un té, mientras lo tomaba me paré en la puerta y miré al cielo por largo rato, después me acosté y me sentía dentro de una película de Cantinflas.
sábado, 2 de octubre de 2010
¡¡¡PINCHE MAESTRO!!!
Los chicos tienen derecho al juego, y se puede jugar con la palabra.Las relaciones de aprendizaje deben basarse en el mutuo respeto, pero no en la solemnidad y el culto (el culto al maestro, a lo que se aprende…); pues así implican relaciones de poder incuestionables, que no son recíprocas, ni simétricas.
Luis maría Pescetti.
Siempre he pensado que formulan un razonamiento erróneo aquellos que creen que la infancia es un paraíso sin problemas ni preocupaciones -cómo quisiera ser niño nuevamente para no preocuparme- dicen sin pensar demasiado. Para mi Deisy y su madre eran de esas personas que llevan el rencor por dentro, siempre serenas, pero también, siempre a punto de estallar, con el hartazgo en sus movimientos y sus palabras, pero resignación a prueba de todo.
No recuerdo con precisión como fue, era el fin de la hora del recreo, pedí a los niños dejaran de jugar para pasar al salón, en esa ocasión y por única vez Deisy siguió jugando, lo hacía girando una llanta vieja por el patio de la escuela, yo pedí nuevamente que pasaran al salón, esta vez un poco más insistente, y entonces escuché -¡¡¡pinche maestro!!!- las palabras venían de la boca de Daysi, naturalmente me sorprendió, pero también traté de comprender, de alguna manera yo estaba violentando su juego, cortándolo de tajo como si con eso le cuchillara la piel, tal vez mis palabras fueron la gota que derramó el vaso con el agua de sus tristezas, o tal vez estaba yo desvariando demasiado. Inmediatamente después de lo dicho vino una mirada de arrepentimiento de esas de ya la cagué, no dije nada, ¿reprenderla?, ¿castigarla?, ¿acusarla? para mi su mirada era suficiente, ella también entendió mi silencio.
lunes, 27 de septiembre de 2010
BARA BARA.
Hace algún tiempo, no hace mucho en realidad, leí en el periódico que comprar chácharas es una práctica antiquísima, debo decir que a mi eso de las chácharas me gusta bastante, pues gracias a ello he adquirido varios de mis libros favoritos a precios de risa; chacharear lleva su tiempo, su modo y sus estrategias, en ocasiones por más que camines y escudriñes (escudriñar jajajajaja) cada puesto nomás nada, en cambio, otras veces, en pocos minutos encuentras un montón de libros tirados, llenos de polvo y pidiéndote "cómprame, cómprame" cual perritos en tienda de mascotas, pero como todo, hay que ver lo que hay y no tomar lo primero que se nos ponga enfrente, ya cuando tenemos el objetivo, es momento de aplicar la estrategia "no convence" en la que hay que tomar el libro como si fuera un bicho raro o una rata muerta, es decir, con dos dedos y haciendo cara de fuchi mientras el vendedor se pregunta si su mercancía huele feo, tiene bacterias come hombres o que, todo esto a la vez que preguntas el precio del libro, que cuando lo escuchas dejas el libro en su lugar con todo el desinterés del mundo y es ahí cuando vienen los "pero se lo dejo en...", "llévese dos y se los dejo en..."Bueno, pues todo esto para decir que apenas el domingo pasado, una señora que vendía libros usados me obsequió uno para que, en palabras de ella, continuara valorando la lectura, y así será, pues como dice el gran Eusebio Ruvalcaba citándolo textualmente "Yo venero la palabra escrita. Casi tanto como la música. La tengo puesta en un altar... He dejado al margen horas de silencio, horas de amor. Porque la palabra escrita me ha dado casi todo lo que soy: lo mismo me ha dado para comer (aquí ojo, a mi la palabra escrita no me ha dado para comer, pero en éste momento casi casi) que ha puesto en mi camino los mejores amigos, o mujeres maravillosas que me han prodigado amor, bondad, conmiseración. Por la palabra. Por la palabra escrita... Para mí la palabra escrita es un elemento de conciliación, de entendimiento, de alegría, de humor —y de honor—, de conocimiento, de ocio, de acercamiento, de templanza, de tender puentes amorosos, afectivos, de amor por la vida." Así que como dice el viejo adagio chino "Si tu tenel dinelo, visital mujeles solas" (¿solas de solitas o zolas de experimentadas? eso no lo aclara el adagio pero bueno, ¿qué se le va a hacer?)*
*Adagio que nada tiene que ver con lo aquí escrito pero está inspirado en el libro Un hilito de sangre de Eusebio Ruvalcaba. Por cierto, si quieren ver el texto completo de la cita dá click AQUÍ.
martes, 21 de septiembre de 2010
COMO NUEVO.
Finalmente en una asamblea con los padres de familia se decidió que el dinero obtenido con el esfuerzo de todos se utilizaría para pintar los salones y colocarles loseta, a mi me hubiera gustado para otras cosas pero donde manda capitán se chinga marinero. Como a la fortuna le gusta sonreírme con esa boca macabra, mi salón fue el primero en ser bellamente beneficiado con la pintura y la loseta y después de un par de días, por fin podríamos gozar de ese salón que había quedado como nuevo.
Comenzamos las actividades y como es usual en ese nivel, se utilizan materiales como pintura , plastilina, resistol y otros similares; como era de esperarse, no falta quien tire el botecito de pintura vinílica, otros que al agitar un pincel sin querer ensucian piso, paredes y el rostro de algún compañero, otros a los que se les cae un trozo de plastilina y al querer levantarla la pisan y no falta tampoco quien sin maldad pero con descuido limpie sus manos de cualquier líquido viscoso en piso y paredes ( si los niños alcanzaran el techo les aseguro que ahí embarrarían sus mocos) como cualquier persona nueva y no tan nueva en el arte de la vida, tropiezan unos con otros, derramando todo aquí y allá, lo cual por lo menos para mi , resulta parte del proceso educativo y de algo mucho más grande: de la exploración de lo que llamamos mundo y vida. Pero mi parecer no era el parecer de todos y como dije antes, donde manda capitán...ustedes ya saben. Entonces la directora del plantel me pidió, eso sí, muy amablemente que tratáramos (debíamos) de dejar el salón como estaba, es decir, recien pintado, lo cual me pareció absurdo, pero donde manda...ya, ya, ya.
La consigna me resultaba imposible, pues habría que sacrificar libertad, creatividad e imaginación por escrupulosidad, cuidado y limpieza; una suerte de higiene en la apariencia reemplazaba lo divertido que pudieran tener las actividades, pero ni el grupo ni yo estábamos dispuestos a darnos por vencidos, había formas de resistir. Durante mi estancia en esa escuela las cosas cambiaban constantemente de lugar, mi escritorio, el mueble del material, las mesitas de los niños, en fin, era para tapar las manchas y que el salón pareciera constantemente como nuevo. Un par de semanas después (o sea dos semanas) terminó mi labor ahí, tenía que ir a otra escuela.
P.D. Meses después se realizó una reunión de profesores en ese salón, al asomarme, aún estaban las manchas que habían dejado los niños y muchas más.
Mapas google coopera nuevamente con la vista de Chalcatongo de Hidalgo.
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Bonita foto donde hago de diablo en una pastorela en el Jardín de Niños de Chalcatongo de Hidalgo, Oaxaca. (click sobre la imagen para verla más grande)
viernes, 10 de septiembre de 2010
CUESTIÓN DE IDENTIDAD.
Mis padres nacieron en pequeños pueblos de la Mixteca Alta Oaxaqueña, en algún momento de su vida decidieron irse a vivir en la tan rejega Ciudad de México, además de eso, se les ocurrió tener a sus hijos ahí y no volver a su tierra natal si no es de vacaciones. Mis hermanos y yo nunca aprendimos a hablar en mixteco (decía mi papá que cuando él estaba en la primaria los profesores los castigaban y hasta golpeaban cuando hablaban su lengua materna, así que supongo que cierto reflejo de protección o instinto de conservación le dictó desde su interior no enseñarnos a nosotros el mixteco) jamás nos educaron bajo las costumbres y tradiciones de su pueblo, tampoco supimos de fiestas tradicionales , vestido y otras cosas propias de aquellos lares, con decir que poco conocemos a gran parte de nuestra familia que vive allá y que pocas veces recuerdo haber visitado, tal vez dos ocasiones, tres si acaso. Tan ajeno que nos resultaba todo aquello, nunca nos consideramos mixtecos, pero, ¡oh sorpresa! tampoco éramos chilangos y tampoco lo considerábamos; para resumir (éjem), en un sentido propiamente cultural no éramos ni de aquí ni de allá, como cientos de hijos de gente que tuvo que salir de sus estados natales buscando trabajo en el D.F. y nadie tampoco nos consideraba propios ni aquí ni allá. Nosotros vivíamos en el área metropolitana al oriente de la ciudad, donde poco preocupaban esas cosas, pues la gran mayoría de la gente que ahí vivía venía de distintos lados del país, además que esas cosas de ser de un lado o de otro nunca me importaron mucho, pero el destino es cruel y me tenía preparada una sorpresa.jueves, 9 de septiembre de 2010
"EL COSTUMBRE"
Siendo una comunidad rural de pocas personas y de escasísimos recursos, se me ocurrió que la ropa para el día de la clausura podría ser el uniforme que de todas maneras tendrían que comprar para sus hijos en la primaria, se alzaron gritos de espanto y una mamá casi casi de desmaya, todas las personas ahí presentes hicieron gesto de sorpresa o de horror, cómo era posible que les pidiera eso, si del preescolar sólo se sale una vez en la vida y querían que sus hijos salieran lo más elegantemente posible a sabiendas de sus circunstancias y de sus carencias, sabían del fuerte gasto que tendrían que realizar comprando pantalón, camisa, calcetines, zapatos y moño en caso de los hombres; zapatillas y vestido de quinceañera para las mujeres (que además no lo volverían a usar en su vida) , pero no les importó mucho, porque además, era "el costumbre" (sic) del pueblo. Maldita costumbre dije yo para mis adentros, no alcanzaba a comprender cómo es que esas personas con tantas dificultades económicas no vieran lo provechoso de la propuesta, pero Octavio Paz tenía razón en su Laberinto de la Soledad en el que decía que al mexicano le gustan tanto las fiestas y las reuniones públicas, pues era ocasión para salir de su laberinto y más que festejar y divertirse, al mexicano le gusta excederse en las fiestas; comer hasta el hartazgo, beber hasta el olvido y gastar lo que no se tiene, comprendí entonces que no era tan irracional sus ganas de lucir cierta elegancia de espejismo y jamás alcanzada, simplemente era el costumbre.
Mapas google coopera para este post con la imagen satelital de Unión de Galeana.
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